¿Qué es un ETF Bitcoin?
[ACTUALIZADO NOVIEMBRE 2022]
ETF son las siglas de Exchange Trade Funds, y son herramientas de inversión de gran utilidad que permiten facilitar el acceso de los inversores en los mercados financieros virtuales de todo el mundo.
Los ETF de Bitcoin han sido esperados durante mucho tiempo por todos aquellos que han invertido en Bitcoins y desean ir un paso más allá en sus estrategias de crecimiento.
Los ETF de Bitcoin pueden ser la clave para hacer llegar las criptomonedas a carteras institucionales, ampliando su alcance y globalizando su crecimiento y desarrollo.
Además, son instrumentos que para muchos no han sido especialmente relevantes hasta que se han involucrado en los mercados. Por ejemplo, países como Alemania o Brasil no habían puesto su atención en ellos hasta que los ETF han dado un golpe sobre la mesa en Wall Street.
El aterrizaje de estos recursos en el mercado financiero estadounidense ha hecho que desde octubre de 2021 las autoridades estadounidenses permitan la comercialización de ETF de futuros de Bitcoin.
Para muchos inversores recién llegados, los ETF son algo abstracto y desconocen su relevancia, pero lo cierto es que suponen un antes y un después en la historia del Bitcoin.
Para saber cómo funcionan exactamente los ETFs de Bitcoin y qué son capaces de ofrecer al inversor, hemos hecho una pequeña recopilación con todo lo que debes saber acerca de ellos.
¿Qué es un ETF de Bitcoin y cómo funcionan?
La definición simple de un ETF de Bitcoin es que es una herramienta de inversión que busca facilitar el proceso de intercambio de valores en bolsa, a modo de acciones.
Se caracterizan por ser negociados en mercados de valores secundarios, convirtiéndose en vehículos de inversión muy comunes en el mercado financiero de todo el mundo.
Un ETF sigue el rendimiento de un activo. En el caso de un ETF de Bitcoin, sigue la evolución de los valores del BTC para ofrecer la compra del valor que determina el precio, no el propio activo.
Con un ejemplo se puede ver mejor cómo funciona un ETF de Bitcoin. Como hemos dicho, un ETF hace un seguimiento del rendimiento de un activo concreto. En este caso, del Bitcoin.
Como el ETF seguiría el precio del Bitcoin, al comprar una parte del ETF estaremos comprando una parte del indicador del valor del Bitcoin. Si el precio del Bitcoin sube, podremos cerrar la inversión con un balance positivo, ya que nos hará ganar dinero.
En cambio, si desde el momento de la compra del ETF el valor del Bitcoin ha disminuido, perderemos lo invertido. Es como comprar Bitcoins, sí, pero con una gran diferencia: en ningún momento hemos adquirido criptoactivos como tal.
Las características del ETF está llevando a muchos inversores a dejar de comprar activos para pasarse a la compra de ETFs por su ambigua situación en los parámetros fiscales internacionales.
Por norma general, las plataformas convencionales de inversión permiten operar con instrumentos como los ETFs, ya que no son extraños de ver. Sin embargo, existían dudas acerca de los ETFs aplicados en el ámbito cripto.
Sin embargo, su rendimiento en el criptomercado ha despejado casi todos los interrogantes que había. Para empezar, los ETFs permiten invertir sin tener que implicarse en cuestiones complejas ni tecnicismos.
Los ETFs son una herramienta especialmente recomendada para aquellos que quieren empezar a invertir en criptos, pero quieren despreocuparse de cuestiones técnicas. Su aplicación a Bitcoin era muy esperada por toda la comunidad cripto.
Esto quiere decir que estas plataformas no lidian con las complejidades técnicas de los protocolos de Bitcoin, ni tienen que ver con su gestión, ni se ven afectadas por cuestiones relativas a la seguridad de las carteras ni de los exchanges.
Dicho de otro modo: se simplifica muchísimo la integración del ecosistema cripto en el mercado tradicional, lo que resulta tremendamente atractivo para nuevos inversores con ganas de adentrarse en el criptomercado, pero de una manera más sencilla y menos frontal.
Diferencias entre un ETF de Bitcoin y un Bitcoin
Con lo que acabamos de comentar, la diferencia entre Bitcoin y un ETF de Bitcoin parece más evidente.
Bitcoin es la criptomoneda en sí, el activo que está en circulación, mientras que un ETF es un instrumento que sirve para hacer un seguimiento de su rendimiento y permitir al inversor invertir sobre él en vez de sobre el activo directamente.
Lo que hace tan especial a un ETF es que permite obtener ganancias mediante la compra del indicador del valor del activo, en vez de comprar directamente el activo en sí.
Eso quiere decir que el inversor no compra Bitcoins en ningún momento y que no es titular de ninguno de ellos. En ninguna parte del proceso.
Lo que se ha hecho es comprar una parte del indicador del valor del activo, que permite, a su vez, obtener ganancias si ese valor aumenta.
No obstante, como todo en el criptomercado, conlleva un riesgo de pérdida. En el caso de los ETFs, es posible perder la inversión si el activo entra en una tendencia bajista, lo que puede llevar a que el rendimiento sea negativo y, por tanto, el inversor no vea de vuelta su capital.
Las implicaciones fiscales son distintas porque comprando Bitcoins el usuario es el titular del activo, mientras que invirtiendo a través de un ETF no se es titular de ninguna criptomoneda.
No obstante, a efectos fiscales todas las ganancias obtenidas por operaciones derivadas de criptomonedas deben ser declaradas, aunque la situación fiscal sea distinta.
No obstante, es necesario consultar la legislación vigente en cada país para tener la certeza de que las actuaciones de los inversores se ajustan a las disposiciones legales establecidas.
Beneficios y riesgos de invertir en ETF Bitcoin
Antes de nada, conviene que quede claro que cualquier operación con criptomonedas tiene sus pros y sus contras.
Los contras suelen tener que ver con la pérdida de dinero, ya que las criptomonedas no dejan de ser un producto de inversión financiera y, como tal, pueden acarrear pérdidas si se opera contra el mercado.
El beneficio y el riesgo es el mismo comprando BTCs que invirtiendo a través de un ETF. No obstante, un ETF no otorga la titularidad del activo, con todo lo que eso conlleva.
Como potencial beneficio, podemos hablar de la ganancia de capital si la tendencia al alza es continua. Los ETFs no hacen más que hacer un seguimiento del rendimiento del activo en el mercado, y si este es positivo, quien haya invertido a través de un ETF podrá obtener los beneficios proporcionales a la subida.
Pero esta relación directa puede jugar en contra del propio inversor, sobre todo si el activo inicia una espiral de pérdidas y no remonta hasta pasado un tiempo.
El riesgo de invertir a través de un ETF es el mismo que si se adquieren fragmentos de Bitcoin: se expone a la pérdida parcial o total de la inversión si el valor decae.
Esto es imposible de predecir, sobre todo teniendo en cuenta el carácter volátil de las criptomonedas.
A pesar de los esfuerzos por tratar de predecir las tendencias de las criptomonedas y en especial del Bitcoin, lo cierto es que no existe ninguna clase de patrón y, por tanto, es imposible de predecir si se van a poder obtener ganancias mediante un ETF de Bitcoin o no.
Hay una serie de ventajas asociadas a no ser el poseedor de BTCs. Por ejemplo, no estar expuesto a ataques informáticos de hackers que buscan robar criptomonedas de wallets calientes.
Lo que permite que los ETFs sean un instrumento de inversión tan eficaz no es solo que la titularidad de las criptomonedas permanezca inamovible, sino que dejan de correrse riesgos a los que los titulares sí se exponen.
Seguridad de las carteras, robos de credenciales, intentos de phishing, estudio de exchanges, criba de activos, transacciones de NFTs… todo ello debe ser supervisado y estudiado para evitar caer en la trampa de los hackers.
Al invertir en criptomonedas mediante un ETF, el usuario no tiene que estar pendiente de ninguno de estos aspectos. Tan solo será necesario tener en cuenta el rendimiento del activo y que la inversión se realice en un entorno de red 100% seguro.


